miércoles, 11 de febrero de 2009

Conservar


Si tenés un amor

cuidalo, acunalo.

Tenelo dentro de casa alejalo del frío,

del exceso de sol, las sequías y las tormentas.

Y cuidado...


Si tenés un proyecto

alimentalo, conservalo.

No te olvides del objetivo,

marcá las metas, planificá los medios.

Y cuidado...


Si tenés una idea

pensá, pensá, pensá.

Hacela madurar poniéndola a prueba,

evaluá los riesgos, hacé hipótesis y volvé a pensar.

Y cuidado...


Si tenés un deseo

sentí su energía empujándote.

Reíte con cada fibra de tu cuerpo

mientras soñás con el deseo cumplido.

Y cuidado...


Si tenés ganas de cambiar

evaluá el antes y el después.

Compará los pro y los contra,

administrá tus ganas por lograr un cambio óptimo.

Y cuidado...


Si tenés un destino por conocer

estudiá el mapa y los caminos.

No olvides la ida, la vuelta y el tiempo,

que siempre hay un costo y un día para estar de vuelta.

Y cuidado...


Si tenés un camino que empezar

investigá, averiguá las distancias.

Prevé y prevenite de alturas, el agua y la niebla,

tomate el tiempo necesario para empezar.

Y cuidado...


Si tenés un amor, idea o proyecto

querés caminos, destinos, deseos...

Cuidate de aislarlos, de conservarlos,

de sobreprotegerlos, sobreestudiarlos;

cuidado con repetir, repasar y repensar.

De quedarte, de cuidarte y no vivir.


Cuidate de tanta escuela del alma.

Cuidate de conservar.

Y andá...

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