"Mucha gente habla de la ayuda divina, de la Virgen, de Dios. Puede ser (...) A mí que me perdonen, puede haber algo religioso en todo esto, pero lo que hicimos con Roberto lo hicimos con nuestras piernas (...) Para mí, el verdadero milagro es que, al vivir tanto tiempo esquivando a la muerte, rozándola siempre, aprendimos de la forma más poderosa lo que significa estar vivo."
Nando Parrado, sobreviviente de "La Sociedad de la Nieve".
lunes, 18 de febrero de 2019
miércoles, 25 de enero de 2017
Canción de las dos orillas
En un lado está la angustia,
siesta eterna sin movimiento;
cruzando va el hombre vivo,
respira y honra el momento.
En un lado la pregunta
y el querer saber sonriendo,
en el otro está el juzgar,
el rechazo, el prejuicio y el miedo,
acá duda, inhibición,
allá experiencia y conocimiento;
de un lado hay pa' comprar
del otro, un sabio y un templo.
De este lado hay matemáticas
y allá un sapo cuentacuentos;
acá, la imposibilidad,
y cruzando, esperan los sueños.
En la orilla cerca del sol
está el día del nacimiento.
Enfrente, cruzando el río,
está la hora del entierro.
El camino ha de ser a gatas
haciendo plancha y hasta corriendo.
De los dos lados del río
están la Vida y sus momentos.
Los enredos, las esperas
y la luz del conocimiento.
Vadear es hacer camino,
el agua está en movimiento;
el remo está en nuestras manos,
la canoa está en el medio.
martes, 5 de abril de 2016
El temita de la Alquimia
Yo sé que en los últimos días y semanas anduve desaforadamente charlatán. Hablé, escribí, posteé, mensajeé. Yo sé. Lo sé, José.
Bueno, entre tantas tontadeces, a veces salen algunas mistiqueces. Y esta mistiqués que voy a contar, claro, corre el recurrente riesgo de que, cuando uno cree haber descubierto o develado algo nuevo (porque, en realidad, para uno mismo efectivamente es algo nuevo), en verdad sólo se está dando cuenta de algo que ya andaba por ahí escrito hace no menos de cuatrocientos años. Y uno simplemente nunca se enteró por leer poco. En fin.
El temita de la Alquimia. Bueno, ¿qué se supone que es la Alquimia en el saber popular? La capacidad de convertir las piedras en oro. O bien cualquier material ordinario en otro material diferente, extraordinario y de gran valor. Valor Material. (Valor y Material, juntos; hemos de dudar firmemente). Pero asumimos que hay mucha gente alrededor del mundo invirtiendo su tiempo, dedicación, energía y recursos de todo tipo, y aprende brujería y practica hechizos, investiga propiedades de plantas y minerales y demás, y hace todo esto con el objetivo de exorcizar esa capacidad para poseerla, y ser finalmente Alquimistas. Para tomar algo mundano y ordinario, y convertirlo en riqueza. Lo primero que he de trastocar para esta interpretación es, tal vez, la primera burrada u obviedad de toda la cosa. Mi primer fragmento de lucidez fue: “Probablemente no son oro ni piedras literalmente, podría ser una metáfora”. ¡Oh, el hombre de las cavernas descubrió el fuego y las metáforas! Bien, de ahí llegaremos a afirmar a que todos podemos practicar la Alquimia. Y puedo asegurarlo desde mi experiencia, porque yo lo hice.
Bien. Tengo un amigo en Formosa, que es una muy buena persona y suele tener ciertas lucideces que a veces se me quedan pegadas. Una de las que se me quedaron pegadas es esta: “A la muerte no se llega con bienes materiales, sólo con recuerdos de buenos momentos y el amor de la gente que te quiere. La riqueza que pretendo acumular en mi vida se basa en eso”. A eso, yo le sumo que uno se lleva también lo que aprendió durante la vida. Y ahí vamos, a la Alquimia aplicada al aprendizaje. Que capaz, al final, es todo lo que hay.
Bueno, entre tantas tontadeces, a veces salen algunas mistiqueces. Y esta mistiqués que voy a contar, claro, corre el recurrente riesgo de que, cuando uno cree haber descubierto o develado algo nuevo (porque, en realidad, para uno mismo efectivamente es algo nuevo), en verdad sólo se está dando cuenta de algo que ya andaba por ahí escrito hace no menos de cuatrocientos años. Y uno simplemente nunca se enteró por leer poco. En fin.
El temita de la Alquimia. Bueno, ¿qué se supone que es la Alquimia en el saber popular? La capacidad de convertir las piedras en oro. O bien cualquier material ordinario en otro material diferente, extraordinario y de gran valor. Valor Material. (Valor y Material, juntos; hemos de dudar firmemente). Pero asumimos que hay mucha gente alrededor del mundo invirtiendo su tiempo, dedicación, energía y recursos de todo tipo, y aprende brujería y practica hechizos, investiga propiedades de plantas y minerales y demás, y hace todo esto con el objetivo de exorcizar esa capacidad para poseerla, y ser finalmente Alquimistas. Para tomar algo mundano y ordinario, y convertirlo en riqueza. Lo primero que he de trastocar para esta interpretación es, tal vez, la primera burrada u obviedad de toda la cosa. Mi primer fragmento de lucidez fue: “Probablemente no son oro ni piedras literalmente, podría ser una metáfora”. ¡Oh, el hombre de las cavernas descubrió el fuego y las metáforas! Bien, de ahí llegaremos a afirmar a que todos podemos practicar la Alquimia. Y puedo asegurarlo desde mi experiencia, porque yo lo hice.
Bien. Tengo un amigo en Formosa, que es una muy buena persona y suele tener ciertas lucideces que a veces se me quedan pegadas. Una de las que se me quedaron pegadas es esta: “A la muerte no se llega con bienes materiales, sólo con recuerdos de buenos momentos y el amor de la gente que te quiere. La riqueza que pretendo acumular en mi vida se basa en eso”. A eso, yo le sumo que uno se lleva también lo que aprendió durante la vida. Y ahí vamos, a la Alquimia aplicada al aprendizaje. Que capaz, al final, es todo lo que hay.
Cualquier acción cotidiana y ordinaria, puede enseñar algo. Está claro que pagar el boleto del transporte y subir al vehículo, no siempre nos va a estar dejando una tremenda enseñanza existencial y mística. Sobre todo si tomamos el mismo transporte cinco o seis días a la semana. Lo mismo ocurre con el primer semáforo que nos topamos de lunes a domingo cuando salimos de casa. Pero una vez, tal vez la primera, tal vez la número tres ochenta, pudimos haber observado algo único en esa acción repetida, y eso nos dio una cierta luz de entendimiento. La que fuera, capaz sea sobre la destreza del chofer para manipular volante, palanca, pedales, espejos, café, mate o tereré y dinero para darte el cambio. O, mirando el cielo por vez numero siete mil, una tarde te das cuenta de que hay haces de luz que cruzan el cielo azul e interactúan con las nubes. Yo aprendí a ver eso el año pasado en Quintana Roo. Entonces, cualquier trivialidad cotidiana, cualquier “cosita”, puede convertirse en conocimiento teórico. Igual la curva de la pelota en un córner, un tic o una neurosis propia o ajena, o el giro de los pollos en las máquinas que los cocinan.
De las piedras al oro. De las cositas al conocimiento. Momento de amarrar los rodeos y declarar que la Alquimia es en realidad la capacidad que tenemos de convertir cualquier cosa que observamos, en conocimiento que atesoraremos. Y esa es riqueza que se acumula, y no se pierde. Y creo que no es poca cosa decir que el potencial de aprendizaje que hay disponible es prácticamente infinito, y que el tamaño de la riqueza que somos capaces de generar es tal, que no sólo dura para toda la vida. Va a durar para toda la eternidad. Ese es el Valor, la Fortuna y la Riqueza.
Y así son las trampas de algunas metáforas: las metáforas son, esencialmente, formas. Y algunos bien dicen que las formas son ilusión. La separación de las cosas que componen el todo, es la separación de las formas. Y algunos dicen que la separación es en sí una ilusión, y que es el principio de muchos conflictos de la Humanidad y también etcétera.
Y recuerden amiguitos: una cosa tienen en común el dinero y las palabras. Cuanto más se emiten, menos valor tienen. Así que mejor ya no estén leyendo pendejeces y mejor ocúpense de algo útil. Yo, desde acá y mientras tanto, les mando un abrazo.
De las piedras al oro. De las cositas al conocimiento. Momento de amarrar los rodeos y declarar que la Alquimia es en realidad la capacidad que tenemos de convertir cualquier cosa que observamos, en conocimiento que atesoraremos. Y esa es riqueza que se acumula, y no se pierde. Y creo que no es poca cosa decir que el potencial de aprendizaje que hay disponible es prácticamente infinito, y que el tamaño de la riqueza que somos capaces de generar es tal, que no sólo dura para toda la vida. Va a durar para toda la eternidad. Ese es el Valor, la Fortuna y la Riqueza.
Y así son las trampas de algunas metáforas: las metáforas son, esencialmente, formas. Y algunos bien dicen que las formas son ilusión. La separación de las cosas que componen el todo, es la separación de las formas. Y algunos dicen que la separación es en sí una ilusión, y que es el principio de muchos conflictos de la Humanidad y también etcétera.
Y recuerden amiguitos: una cosa tienen en común el dinero y las palabras. Cuanto más se emiten, menos valor tienen. Así que mejor ya no estén leyendo pendejeces y mejor ocúpense de algo útil. Yo, desde acá y mientras tanto, les mando un abrazo.
miércoles, 23 de julio de 2014
El poder del Ahora. Metáfora Ilustrativa.
Suponte que estás parado en el suelo.
Delante de ti, y también detrás, está parada una resortera (una gomera, u
"honda"), fijada cada una, por la base, en el suelo. Las dos tienen
casi tu mismo tamaño, digamos que la parte más alta de la "Y" que es
cada una se encuentra a la altura de tu pecho.
Digamos que, en condiciones normales, tú
podrías estar parado, relajado, y también mantenerte en equilibrio y absoluta
libertad entre las dos resorteras. También puedes moverte libremente, caminar,
saltar, girar, voltear a verlas, etcétera. Ahora identifiquemos cada una de las
resorteras, estableciendo que una es el Pasado, y la otra es el Futuro. Parado
delante de una y detrás de la otra, tú estás situado en el Presente.
Ahora supongamos lo siguiente: la
resortera del pasado extiende su banda elástica, esta pasa por encima de tu
cabeza, se coloca sobre tu pecho, apretando y tirando hacia atrás. Esto hace
que una fuerza (una presión que puedes sentir claramente oprimiendo tu pecho)
te mantenga frenado y te dificulte mucho avanzar. Naturalmente, la postura y
actitud que adoptarás por esta causa tenderán a la depresión, y se manifestarán
a través de el encorvamiento de tu espalda y una sensación de imposibilidad de
erguirse, el cierre de tu pecho, el andar cabizbajo, la tensión general de tu
cuerpo, la sensación de cansancio y debilidad sobre todo en las piernas, y la
dificultad para respirar, o bien un respirar leve y cansino. Los sentimientos
de autocompasión y abatimiento, muy probablemente encuentren su manifestación
física en una cara hundida, con la mirada dirigida alternativamente al piso y a
tu propio pecho.
En la situación anterior, avanzar será
sostener una lucha continua. Será estar lidiando entre dos fuerzas; una de
ellas será más y la otra será menos conciente. O, mejor dicho, cada uno de
nosotros será más o menos conciente de la presencia, la intensidad y el
funcionamiento de cada una de estas fuerzas.
Ahora cambiemos el sentido del ejemplo y
veremos lo siguiente: te encuentras parado en medio de las dos resorteras,
libre de la tensión de la primera, pero siendo objeto y estando sujeto ahora a
la fuerza de la segunda, la resortera del Futuro. Ésta, naturalmente, te
sujetará rodeando tu espalda, ejerciendo una presión difícil de controlar, que
te impulsa hacia adelante. Presa de esta fuerza externa a tu voluntad,
experimentarás un apuro constante, un impulso angustiante que te obliga a
avanzar sin control, sin tranquilidad y sin pausa. Que te obliga a avanzar, o
quizás más bien a ubicarte mentalmente en otro no-presente, todavía distante, y
a percibirte en ese momento del tiempo, que de hecho es aun inexistente. Las
posturas del cuerpo y sus sensaciones también son muy elocuentes en este caso.
Perder el equilibrio por ese apuro de dirigirnos hacia lo que es imprevisible -y que, a su vez, igualmente pretendemos amarrar y asegurar- será una señal clara;
sentirás el torso crispado, arqueándose excesivamente, de manera que la
respiración quedará acotada a un movimiento superficial, limitado y poco
profundo. La cabeza, objeto de esa extorsión al presente e imantada por el
Futuro, tenderá a resistir con angustiosos forcejeos, tensando tu cuello. Las
sensaciones y sentimientos frecuentes serán de emergencia constante, de un incesante
jaloneo (a veces voluntario, a veces involuntario) hacia uno mismo y hacia los
demás, de estar continuamente a destiempo y de cierta ausencia vaga junto a la
multiforme sensación de algún determinado (o indeterminado, pero siempre
inminente) deber que todavía falta cumplir.
En cualquiera de estos dos casos, una
postura erguida, estable y naturalmente relajada sobre nuestros propios pies
-postura tanto del cuerpo físico como de todo nuestro Ser individual- se
sentirá inconsistente e inaccesible, cuando no inquietante, definitivamente
incómoda y a fin de cuentas imposible. Cuando podemos observarnos y vemos que
esa estabilidad, ese equilibrio y ese reposo atento son el estado real de
nuestro Ser, y cuando logramos estar y sentirnos presentes, viviendo la
experiencia auténtica de estar parados en el momento del ahora, nos damos cuenta
de que nos encontramos fuera del alcance de las dos resorteras del tiempo.
jueves, 8 de mayo de 2014
About.
There were the two young old friends. Hugging,
kissing, loving each other. Suddenly, they knew that it had to come a long time apart,
across the sea. That´s why they were as sad as they could stand to be.
I was
staring at them, after sharing a cigarette on the straw matress -next to the roof, close to the stars- not far away from the clouds creator volcano. They hugged each other again, and
began to whip, while I smiled.
Then I just didn´t dare not to say - It's so
beautiful...
They got stunned all the sudden. One of them -the arab mysterious latin girl, the almost always smiling one- turned around and looked at me with some confused rage on her forehead.
- Beautiful? Are you kidding? We won’t see each other in years! This is about Suffering!
- Yes... but don't you forget that it is like that, just because it’s about Loving.
viernes, 25 de abril de 2014
La Laguna de Oriente
La Laguna de Oriente
En El Llano, en la planicie, esa mesa en donde hacia donde se mire se ve, hay un camino recto. Es una superficie lisa, una cinta artificial, inalterable y regular, de un impecable acabado, casi pulido. Es el Camino de Occidente. Es una ruta moderna, segura; una obra vial estupenda, una vía rápida con tránsito constante que sin embargo no ofrece mayor resistencia a las carreras que sacuden el silencio de El Llano.
Andando unas horas por el Camino de Occidente se encuentra una laguna. Por alguna entre muchas posibles razones que se cuentan en el lugar, es conocida como la Laguna de Oriente. En algún momento del viaje, emerge ante el conductor en el horizonte del Camino de Occidente, haciéndole percibir que de seguir avanzando en su trayecto, se zambullirá en ella. El misterio del agua, del sol que calienta la superficie pero no toca el fondo, de los colores inquietos de la tierra mutante que se acerca a la orilla, del silencio, intermitente en la línea movediza del agua, de las diferentes formas de la vida del lugar, casi sin nombre de tan desconocidas... Todos esos matices del aire, esos misterios del tiempo, esos vaivenes del ensueño macerado entre tantos calores, probablemente nunca lleguen a los oídos de los conductores. Porque por supuesto que el Camino de Occidente -obra ejemplar en Planificación e Ingeniería- describe dos curvas (izquierda - derecha) que han recortado y delimitan un lado de la laguna, que en el lado opuesto crece y decrece, se desplaza y se transforma al encontrarse con las diferentes formas de la tierra irregular. Tomando las curvas del camino, los viajeros bordean un lado de la Laguna de Oriente y, en algunos sitios en los que pueden detenerse a observar y convertirse circunstancialmente en turistas, pisan tierra para tomarse fotografías con la laguna como fondo. (Para luego contar -y mostrar, claro- que estuvieron allí). El turista vial se ve, y luego automáticamente se muestra, presente en la Laguna de Oriente.
En las tardes, la Serpiente Resonante se desliza silenciosa por El Llano. Ladeando el Camino de Occidente, planea hacia la primera de las dos curvas, atraída por la humedad de la laguna. Por aquellas horas todavía quema el sol, a ratos se detiene el viento y entonces no hay más movimientos que el del agua lejana y el de los automóviles que la ven pasar fugaz, y que a veces ni la ven. El suelo y el calor dibujan formas que se mueven sobre las formas, y la Serpiente Resonante las ve mientras hamaca su cuerpo, empezando por la cabeza, empezando por sus ojos, a la izquierda, a la derecha, a la izquierda, a la derecha.
La Serpiente Resonante siente el rebote insistente del sol en la superficie del asfalto. Pero percibe y huele en el aire el norte de su camino: el agua lejana de la Laguna de Oriente. Sigue el rastro de la humedad, inhala bajo el sol, exhala contra la tierra que también vuela bajito. Ve a un lado el camino y adelante la curva que se abre hacia la izquierda, la ciudad, el cemento, el Desarrollo.
La Serpiente Resonante avanza y se acerca. Y, como pocos, va a llegar a la laguna. Va a atravesar las piedras y la tierra y va a deslizarse en el barro. Como pocos, va a tocar el agua: va a planear y sumergirse en la Laguna de Oriente. Y a zambullirse en sus misterios, entre el silencio y el agua, la quietud y la luz movediza; la humedad, el calor y el frío.
En El Llano, en la planicie, esa mesa en donde hacia donde se mire se ve, hay un camino recto. Es una superficie lisa, una cinta artificial, inalterable y regular, de un impecable acabado, casi pulido. Es el Camino de Occidente. Es una ruta moderna, segura; una obra vial estupenda, una vía rápida con tránsito constante que sin embargo no ofrece mayor resistencia a las carreras que sacuden el silencio de El Llano.
Andando unas horas por el Camino de Occidente se encuentra una laguna. Por alguna entre muchas posibles razones que se cuentan en el lugar, es conocida como la Laguna de Oriente. En algún momento del viaje, emerge ante el conductor en el horizonte del Camino de Occidente, haciéndole percibir que de seguir avanzando en su trayecto, se zambullirá en ella. El misterio del agua, del sol que calienta la superficie pero no toca el fondo, de los colores inquietos de la tierra mutante que se acerca a la orilla, del silencio, intermitente en la línea movediza del agua, de las diferentes formas de la vida del lugar, casi sin nombre de tan desconocidas... Todos esos matices del aire, esos misterios del tiempo, esos vaivenes del ensueño macerado entre tantos calores, probablemente nunca lleguen a los oídos de los conductores. Porque por supuesto que el Camino de Occidente -obra ejemplar en Planificación e Ingeniería- describe dos curvas (izquierda - derecha) que han recortado y delimitan un lado de la laguna, que en el lado opuesto crece y decrece, se desplaza y se transforma al encontrarse con las diferentes formas de la tierra irregular. Tomando las curvas del camino, los viajeros bordean un lado de la Laguna de Oriente y, en algunos sitios en los que pueden detenerse a observar y convertirse circunstancialmente en turistas, pisan tierra para tomarse fotografías con la laguna como fondo. (Para luego contar -y mostrar, claro- que estuvieron allí). El turista vial se ve, y luego automáticamente se muestra, presente en la Laguna de Oriente.
En las tardes, la Serpiente Resonante se desliza silenciosa por El Llano. Ladeando el Camino de Occidente, planea hacia la primera de las dos curvas, atraída por la humedad de la laguna. Por aquellas horas todavía quema el sol, a ratos se detiene el viento y entonces no hay más movimientos que el del agua lejana y el de los automóviles que la ven pasar fugaz, y que a veces ni la ven. El suelo y el calor dibujan formas que se mueven sobre las formas, y la Serpiente Resonante las ve mientras hamaca su cuerpo, empezando por la cabeza, empezando por sus ojos, a la izquierda, a la derecha, a la izquierda, a la derecha.
La Serpiente Resonante siente el rebote insistente del sol en la superficie del asfalto. Pero percibe y huele en el aire el norte de su camino: el agua lejana de la Laguna de Oriente. Sigue el rastro de la humedad, inhala bajo el sol, exhala contra la tierra que también vuela bajito. Ve a un lado el camino y adelante la curva que se abre hacia la izquierda, la ciudad, el cemento, el Desarrollo.
La Serpiente Resonante avanza y se acerca. Y, como pocos, va a llegar a la laguna. Va a atravesar las piedras y la tierra y va a deslizarse en el barro. Como pocos, va a tocar el agua: va a planear y sumergirse en la Laguna de Oriente. Y a zambullirse en sus misterios, entre el silencio y el agua, la quietud y la luz movediza; la humedad, el calor y el frío.
jueves, 20 de febrero de 2014
El Hombre Lobo de la leyenda
El terror. El espanto. El sadismo de la bestia. La mandíbula y las garras. El Hombre Lobo, la amenaza. El Terror. Claro, el impulso de multiplicar la amenaza parece ser un reflejo, temblando todos cómodamente sentados sobre el miedo inquieto, frenético. Hay alguien a quien perseguir, a quien sacrificar. Hay un hombre, un hombre bestia maldita, bestia hombre culpable y maldito. Hay un hombre lobo y feroz, acorralado de fantasías de fuego, trampas, machetes, balas y estacas. Pero el lobo es hombre y nadie se acuerda. Al fin, todos tememos arrimar las antorchas a la cueva de nuestra propia bestia interior. El Hombre Lobo quizás lleve el alma más desgarrada que la camisa, las heridas más sucias que sus manos al amanecer, la paz perdida mucho más lejos que sus zapatos. ¿No te lastimarían el cuerpo unas propias fauces atroces creciendo sin control, las garras que emergen irrefrenables destrozándote desde adentro? Nadie quiere ser culpable, monstruo, bestia; nadie quiere cargar con el designio maldito de las horas y de la luna y de sus formas. El hombre sufre -¿quién no?- cuando la bestia emerge y desgarra su interior. El alma se retuerce en angustias indomables mientras el llanto no puede salir, apretado entre el estertor y los gruñidos ahogados en la lucha contra el primer aullido. Antes de ser el lobo un depredador, el hombre es presa. Se desconoce, se abandona a palos, es expulsado de sí mismo, desterrado su lugar que es el cuerpo que lleva su ser. El hombre se arrastra, se ensucia, se caga. El pueblo lo persigue con sus hombres, sus manos, sus miedos, sus armas. Quizás lo alcancen. Quizás el Hombre Lobo se esconda, rodee el lugar y vuelva a acosar y a atacar. Todos se angustian, pocos escapan, casi todos temen, algunos sufren. Tal vez nadie se pregunta por qué.
miércoles, 5 de febrero de 2014
De casualidad y favor
Perdón, con su permiso,
¿será posible exorcizar los olores?
Me refiero -no más- a amputar
al animal de mis sentidos.
Digo, mejor, para no
preguntarme tantas cosas
románticas y dolorosas
sobre los corazones unidos.
Quizás no sea molestia,
como puesto, sacar el todo.
Y zanjar la diferencia
entre un no y un sí de ausencia,
(digo para no aferrarme,
esnifando unos recuerdos,
al seguro de ningún cuerpo
entre abismos de demencia).
Y sin ánimo de estupro
quisiera ver la posibilidad
de descartar de plano el tiempo
-el lineal, el espiral-
de saltarnos lo del espacio,
lo etéreo y lo material;
y mientras me jacto de terco,
muy sin fe y rengo en ciencias,
pediría, aprovechando:
-tratemos de ser sensatos-
como ya te llevaste el cuerpo,
cargate también su ausencia.
jueves, 19 de diciembre de 2013
Reconfortar.
Santiago vuelve muerto de la guerra. Camina, pero está muerto. Ausente, ido, congelado, desalmado. Incómodo en la sala, inquieto en la silla, a veces parece que se olvida de respirar y vuelve a tomar aire después un susto repentino. Mira incesantemente hacia la puerta que da a la calle y al pasillo que lleva al baño. Hay dos cafés en la mesa, uno va a quedar intacto.
- Maté a mucha gente.
Alguien está con él. Alguien.
- Bueno, pero vos también tenés que pensar que en realidad lo que pasó...— ¿Cuántos tipos mataste?
- Seis.
- Bueno Santiago, no es para tanto. Nosotros leíamos las noticias, ¿sabés? y nos preocupábamos por vos, sin poder saber cómo estabas. En esa guerra murieron treinta y cuatro mil personas Santiago, ¿supiste? Treinta y cuatro mil. Y vos estabas haciendo lo que tenías que hacer...
- Pero yo maté a seis personas.
- Santo, Santito... escuchame una cosa. No sé cómo te tomes lo que te voy a decir... Pero si murieron treinta y cuatro mil tipos, qué se yo, cinco no son nada.
- Seis
- Es igual Santiago, cinco o seis es lo mismo. En semejante matanza seis es lo mismo que cinco y que diez, y uno no es nada. Que se muera uno más o uno menos por la guerra no es nada, Santo.
- Tenés razón.
Santiago se levanta de la silla con las manos en los bolsillos de la campera, encorvado y crispado, como si quisiera abrigarse el cuello con los hombros. Entra al baño. Y dispara.
- Maté a mucha gente.
Alguien está con él. Alguien.
- Bueno, pero vos también tenés que pensar que en realidad lo que pasó...— ¿Cuántos tipos mataste?
- Seis.
- Bueno Santiago, no es para tanto. Nosotros leíamos las noticias, ¿sabés? y nos preocupábamos por vos, sin poder saber cómo estabas. En esa guerra murieron treinta y cuatro mil personas Santiago, ¿supiste? Treinta y cuatro mil. Y vos estabas haciendo lo que tenías que hacer...
- Pero yo maté a seis personas.
- Santo, Santito... escuchame una cosa. No sé cómo te tomes lo que te voy a decir... Pero si murieron treinta y cuatro mil tipos, qué se yo, cinco no son nada.
- Seis
- Es igual Santiago, cinco o seis es lo mismo. En semejante matanza seis es lo mismo que cinco y que diez, y uno no es nada. Que se muera uno más o uno menos por la guerra no es nada, Santo.
- Tenés razón.
Santiago se levanta de la silla con las manos en los bolsillos de la campera, encorvado y crispado, como si quisiera abrigarse el cuello con los hombros. Entra al baño. Y dispara.
domingo, 15 de diciembre de 2013
Las Gracias
Yo no sé... Por ahí yo pienso diferente y hago otras cosas. Alguno de nosotros puede sorprenderse, pero de eso también se trata ¿no? De sorprender, buscar una oportunidad, algo inesperado... y estar siempre atento al otro. Y en la vida yo pienso que hay que ser agradecido. Bueno, es lo que yo creo... y yo soy un agradecido.
Hoy en día vivimos pendientes de las fotos, pensando en la ropa, en las cámaras... Yo, tal vez porque soy de provincia, por ahí me fijo más en otras cosas. Me gusta ver cuando las cosas se hacen bien... y si son lindas, mejor. Pero no porque una cosa sea linda porque es cara, o que tenga mucho valor por el precio o porque te da cierta imagen. A mí me gustan las cosas que se hacen lindas. Los gestos, el compañerismo, la picardía. Algunos se pueden reír de esto, pero también hay un sentido artesanal en nuestro trabajo... Y el trabajo es siempre por objetivos: uno siempre tiene algo que quiere alcanzar. Por eso yo digo que hay que ser agradecidos, porque todo es trabajar para lograr que nos proponemos, y tratar de hacerlo juntos.
Por eso, como hice hoy, yo siempre le agradezco. Voy a buscarla, la levanto y le doy un beso. Y le agradezco en serio, eh. Y hoy se lo dije otra vez: "Gracias por entrar, pelota".
jueves, 12 de diciembre de 2013
Dice Don Jaime (Qué se yo)
¿Qué cosas se aparecen en el silencio de un
cuarto? El viento, el tránsito, los pájaros no cuentan. Participan, sí, no,
distraen. Digamos que no cuentan, excepto cuando no dejan contar. Así que
olvidémoslos y hablemos.
La inquietud, la angustia. Personas y
personajes, en páginas y en películas. Las cosas… Las cosas que suceden
(“sucesión”) en una pantalla en tan poco tiempo, 60, 90, 120, 180 minutos,
llevan en sí lo inverosímil, lo imposible. O quizás la insensibilidad del
relato convierte a las historias trascendentes en pájaros helados. El vuelo en
un paso inacabado. El brinco en un torpe ademán. La conciencia y la
inconciencia por igual han de ser abismales y aterradoras. El filo del medio,
ese dónde caminar seguro, será también la indeterminación. La certeza de lo que
hay, que es lo que se evade y no se mira para intentar caminar en una línea
recta que es el trazo inicial de la costumbre, como un gas que adormece. Es
difícil creer que haya paredes lisas. Todas y todos son lienzos blancos donde
nos dibujamos. Nos dibujamos, nos dibujamos. ¿Sabremos por qué tanto nos
dibujamos y nos pintamos? ¿Odiamos -o sólo tememos- pintarnos sólo con agua,
sin ropas, vestidos de verdad insostenible? Dice Don Jaime -pongamos que se llama donjáime- que odiar no es el opuesto de amar. Sino es el ignorar el opuesto
diametral del amor… Me dejó, no pensando, pero me dejó -no inquieto- sino que
me dejó… algo. Me dejó ¿atento? Me dejó pintado, eso. Pintado con agua. Me
pintó un suceso, que fueron mil crueles sucesos que aprendí y reproduje.
Pintado con agua viendo ese retrato (yo-de-hielo) helando a otro que siente y
pregunta y se calla y se pregunta. Y no me manda a la mierda porque la paciencia
es un don de gente muy elevada a veces. Una virtud, eso.
Bueno, Don Jaime me dejó pintado con agua. A él
le gusta pensar de a dos, o hablar pensando, o compartir. Se lo ve disfrutar
abriéndose y pasándose revista con paciencia, diciendo éste soy yo y creo que esto está bien ¿sabés?. Es bueno Jaime, él es
buena persona. Sabe cosas, él entiende cosas porque tuvo sus lecciones,
sus odiosas clases magistrales y sus propias escrituras. Él mismo debe saber
que no todo es gratis, o lo supongo porque él me dio a entender que todo eso
que él sabe y dice no es gratis. Lo sé aunque no lo considere, y aunque no me haya
dicho que lo considera.
Vivir con un propósito es una gran cosa, yo
creo. Con un qué hacer, además que un quehacer reiterativo. Un dónde ir, fuera
de esta vueltita de perro que a todos nos toca un día tras otro, tras otro,
tras otro. Hoy no sé qué día sea, tras cuál, o precedente a otro trasotro, y es el día en que tampoco veo
el propósito. Ver no es una gran cosa, andar no es una gran cosa. Hacer tampoco...
(por minutos que le he dado a la idea para reivindicarse, realmente no: hacer no es
una gran cosa). Hay muchas cosas que se pueden hacer, claro. ¿Pero cuáles y
cuántas grandes cosas hace uno entre tantas cosas que hace? ¿Cuántos pocos
aciertos entre tantas demasiadas palabras? Las pequeñas existencias, de eso
también hablaba Don Jaime, contando cosas de afuera mientras miraba hacia adentro.
La relatividad y la comodidad de los ojos tuertos. Estás aturdido, nomás no
entendés por qué. Te cuesta hablar y tampoco te entienden del todo y lo ves en
la cara del otro ya en el primer cuarto de tus oraciones largas y con
preámbulos, y esas proposiciones que se te hacen interesantes y que casi
indefectiblemente terminan en “qué se yo”.
jueves, 5 de diciembre de 2013
Estudio.
Anoche fumé y me acosté. Y me
desperté y soñé. Y en mi sueño pensé en las veces que fumé con mis amigos. Y
ese inicio de recuerdo me hizo caer casi de inmediato en la cuenta de que nunca
fumé con ellos. Y dentro de ese darme cuenta y esa certeza consideré qué tienen
mis amigos que no tienen las personas con las que necesito fumar para poder
compartir y conectarme como puedo hacerlo siempre con ellos. Y me respondí que
hay una posibilidad considerablemente viable de que nuestro nivel y profundidad
de conexión sea tal que es finalmente todo lo que puede ser.
miércoles, 20 de noviembre de 2013
Adriana
- Estas cortinas las dejo, ¿no? Por ahí...
- No Adriana, llevate las cortinas. Yo no las voy a usar, y si no te las llevás, las tiro.
- Sí, pero digo, si en unos meses...
- En unos meses nada, Adriana. Yo quiero estar solo y voy a estar solo, y no me gustan las cortinas ni los cubrecamas ni los centros de mesa, me gusta el sofá así como está y me gusta el sol, como salga. Y todo esto también es tuyo, llevátelo por favor.
- Pasa que tantas cosas...
- Por eso no te preocupes: yo te voy a ayudar a cargar las cosas, te voy a llevar todo al departamento y te voy a ayudar con el agua, la cerradura y lo demás. Y te voy a dar un beso y te voy a desear suerte... Pero ahora quiero esta casa vacía de todo lo que no sea mi taller, mis cosas y mis películas.
La canción a él ya le sonaba espantosa, y lo único que quería era darle stop y pasar a la siguiente pista. La película que Adriana vio y seguía viendo era otra. Lo vio a él bajo el mismo sol cargando cajas, sacando la basura, subiendo a la camioneta. Al otro día sería lunes, entonces pensó en las camisas y la plancha. Y acomodaron juntos unas macetas, armaron la cama, probaron la bomba juntos. También se sentaron en la mesa al lado de la ventana y revisaron unos enchufes. Y tomaron agua. Dos vasos y una botella.
Y pasaron las cajas, los arreglos y las escobas. Los cables, las divisiones y los muebles. Cada uno hizo su parte; las cosas obedecieron, quietas en su lugar, y el reloj atravesó las siete y cinco. Él también cumplió y se fue.
Adriana se dio cuenta de que faltó conectar el tanque. Pero no le importó porque mañana él le va a dar el teléfono del cerrajero y capaz podría darse una vuelta para ver lo del tanque... Adriana siente el frío que siente la casa desnuda.
Recién en ese momento, con el jarro mudo quemándole la mano y dos tazas recién colgadas frente a su cara en la pared, Adriana se da cuenta de que en su nueva vida está sola.
miércoles, 2 de octubre de 2013
¡Al final!
– Hoy sí -sí señores, hoy es el día- hoy vamos a hablar sobre el Capitalismo– dijo Rulo.
– Es un placer escucharlo en esta oportunidad, Licenciado Rulo– dijo el animador del programa, engalanado con un arreglo capilar perturbadoramente inmóvil.
– El propósito de nuestra vidas es, sin dudas, la Felicidad– Lo dijo Rulo sonriendo a los ojos del Lama, el tercero en el extraño trío que ocupaba el estrado. El Lama logró asentir sonriendo casi sin que se notara su espasmódica sorpresa.
– Así es…– Se habrían escuchado más sus párpados cayendo despacio antes que su voz en la respuesta.
– Entonces, para estar felices chicos, ¿qué es lo que necesitamos? Bien ahí, señor, ¡consumir! Porque claro, cuando compras te alegras ¿o no? Sientes alegría, ¡la inigualable alegría de comprar, inigualable! Cuando compras puedes por un momento en la vida hacer lo que realmente quieres ¡Cuando compras estás haciendo exactamente lo que tú quieres! Puedes elegir lo que deseas y ¡al instante! puedes tenerlo. ¿Alguien entre todos ustedes tiene un mejor plan? ¿Nadie? Vamos, no teman dar su opinión. Con ganas ¿alguien quiere compartirnos alguna idea mejor que esa? Bien, sigamos entonces. Tener, ¿qué significa tener? ¿Qué significa comprar? Significa esto, atención: hacer que lo que tú quieres-sea-tuyo. ¿Se entiende? ¿Logran captar el trasfondo tan humano, tan absoluto, tan universal que hay en la alegría de consumir?
Miren, aquí respetamos a todos. Todos estamos pisando este planeta y compartiendo este bonito mundo que nos tocó en suerte. Pero aquellas personas que lamentablemente no están en este momento comprando o, de mínimo, que no están pensando en consumir... Oh my Lord... Yo simplemente me pregunto por qué tiene que haber gente que vive así. Por qué tiene que existir tal cantidad de gente, triste, deprimida, perdida, gente aturdida e incapaz de ver que la Felicidad, la Fe-li-ci-dad señores, está al alcance de su bolsillo. ¡De cualquier bolsillo, cualquiera! A ver, vamos poniéndonos de pie a medida que nos sentimos identificados con esto. ¿Quién quiere sentirse seguro? ¿Quién quiere poder elegir en cualquier momento entre millones de posibilidades? ¿Quién quiere sentir el placer de estar vivo? Denme permiso que me voy a parar... Gracias ¿Alguien que quiera sentir el placer de vivir la inmediatez de la llegada de la Felicidad? Muy bien, veo mucha gente que se paró en los últimos cuatro segundos... ¿Quién quiere superar de inmediato un ataque sorpresivo de hambre, sed, calor, aburrimiento, decaimiento, tristeza, soledad, angustia, sinsentido, inquietud, desesperación ...? Bien, bien. Veo que no quieren dejarme hablar más, porque ya no veo a nadie sentado. Pero por favor, escuchen muy bien esto... Y siéntanlo:
estás sólo en tu casa, sin planes, sin nada que hacer. Estás aburrido, sin compañía, triste o contento, da igual. Pero sientes ese bichito que vive en ti, ese animalito juguetón que ya se está inquietando y tú entiendes muy bien y muy rápidamente qué es lo que quiere. ¡Pues a alimentarlo con alegría! Te pones a buscar en tu lap cosas por internet, encuentras cualquier cantidad de cositas que están buenísimas y te las quieres devorar a todas exactamente en ese instante. Agarras la tarjeta, haces la compra y te sientes GENIAL ¡más rápido que inmediatamete!!!
Y lo que estoy viendo ahora sinceramente me emociona... y la verdad es que no quisiera llorar. Permítanme tomarme este alimento líquido enriquecido hecho a base de leche UHT y comerme este bomboncito con almendras, dulce de ciruelas, chocolate y avellanas... Ahhh, ahora sí, listo para continuar y cerrar. Les decía que lo que estoy viendo, lo que sigo viendo, me conmueve. Me llega. Me... me toca y me impresiona, de punta a punta, en cada fibra de mi ser. Habrá aquí unas mil cuatrocientas personas, ya levantándose de sus asientos, ya dejando de escucharme, ya pensando. Ya están pensando, ¡ya están sintiendo! Ya estarán eligiendo qué van a ir a comprar. ¡Bendita sea la señora de la tienda de aquí afuera! Felicidades señora, ¡gracias por estar en nuestro destino y gracias por darle vida a su negocio! A todos los que felizmente están abandonando la sala, les deseamos lo mejor, les deseamos la mejor experiencia de consumo que puedan tener en sus vidas. Y deseamos que las que le siguen, sean más grandes, más frecuentes, más intensas, más absolutas, más totales... De corazón deseamos que de verdad sean todos ustedes ¡MUY felices!
¡Ah, casi me olvidaba! Les va a parecer medio tonto pero, para terminar, les voy a hacer el gestito de shock de Susana ¡porque la verdad es que me encanta! ¡Ahí va, eh! Yo... Rulo...
El disertante da la espalda al público y comienza a girar su cabeza, para volver a darles la cara a los pocos que seguían escuchándolo
- ... ¡yo lo rec...–
– ¡Licenciado Rulo, lo llaman de la Presidencia! ¡Es un aviso urgente!
– Señor Rulo, escúcheme bien. Ahora la guerra es contra Asia Oriental, y la política del Estado es la Desmercadotecnia. Hay que stockearnos, hay que evitar las compras. Hágalo, y rápido. A como de lugar.- ¡Clak!
- Eh, escuchen... lo que quise decir en realidad es...
martes, 17 de septiembre de 2013
Alas y patitas (canción)
Te quedaste después de ese dolor
inquieta en casa.
Te convertiste en mi Peace, yo en tu Love
y a tu chillar
le respondí con caricias, con juego
y alimento
con dormirme tarde y madrugar.
Vos me esperabas y yo volvía feliz
porque siempre
te iba a encontrar.
Y ahora que ya está,
que vos no pegás la vuelta,
que la puerta no vas a rayar
tengo ganas de arrancar
para ir a visitarte
y no sé ni qué bondi tomar.
Decime dónde estás,
decime dónde estás.
Me diste clases de amistad y de amor
sin ninguna palabra.
Dormimos juntos y tu cama fui yo
y mi respirar.
Después entendí que descuidar es perder,
a veces, para siempre
y tan tan,
que resurgir en la tristeza y abrazar la vida
es la única forma
de habitar
el mundo que dejaste
con tus alas y patitas,
de a poquito se te iba hacia atrás
acepto tu libertad,
tu camino es diferente
pero a ratitos te quiero espiar.
Decime dónde estás.
Gordita, decime dónde estás.
Perrita, decime dónde estás.
Llamame, te voy a visitar
(instrumental)
Ahora ya no te busco
porque oí ladrar al viento
y a ratitos te veo volar...
Gracias, ya sé donde estás.
jueves, 12 de septiembre de 2013
Pinchi
Puedo ser feliz con Nati,
cuando vuelva hoy al depa.
Puedo ser feliz con mis amigos,
cuando vengan.
Puedo ser feliz con mis viejos,
cuando vuelvan.
Pero ya no puedo ser feliz con mi perrita.
Pero sí puedo ser feliz sin ella.
:)
lunes, 9 de septiembre de 2013
[Intitulable aun]
Argolluda hija de perra,
angurrienta puta en celo,
mal parida fosa hambrienta,
pervertida bruja sin vuelo.
Hoy te odio y te echo mierdas:
si te acercas, te reviento.
Y te juego a lo que quieras,
que en eso te dejo el aliento.
Hoy acabo con tu vida
que es la Humanidad vencida
y nuestras armas en el suelo.
Y no perdono tu demencia,
porque el viento fue su presencia
y hoy la lluvia es mi duelo.
martes, 3 de septiembre de 2013
El Gris
Amarillo es movimiento,
es un salto y una cimba;
es el nombre y fuego del Sol,
es su luz la que ilumina.
El Gris se siente parado:
no calienta,
y no brilla.
Azul cautiva y transporta,
te sumerge, profundiza.
Inunda de pensamiento,
y revela porque inspira.
El Gris te mira sentado,
no se enciende,
no se excita.
El Verde llena de aire
pisa tierra, va para arriba.
Se aferra, se toma, se prende,
cuelga, fluye y respira.
El Gris está quietecito:
no se esparce,
no se anima.
es sinuosa ¡y cómo brilla!
Ella es fuerte y misteriosa,
tiene azul y rojo Vida.
Pobre Gris, está congelado:
no se mueve
y no vibra....
El gris no es el blanco,
el gris no es el negro,
el gris no es la taza
y tampoco el agujero.
Lo que sabe el gris es dudar,
pero siempre se queda en el pero...
viernes, 30 de agosto de 2013
Humito (El Nahual)
Bien, ¿usted en qué lugar nació?
Bien.
¿Y ese país queda en un
continente que se llama…?
Bien.
¿Y ese continente fue
“descubierto” e invadido por quiénes?
Bien
¿Y los invadidos, quiénes eran?
Bien.
¿Y esos invadidos tenían un medio natural
de conocimiento y trascendencia que son las…?
Bien.
Y la filosofía y la cosmovisión
sostenida por los castigos, la moralidad y la culpa, llegó a estas tierras junto a los caballos y la pólvora ¿cuándo?
Bien.
Bien, sigamos.
sábado, 10 de agosto de 2013
El espanto. (¿Soneto?)
Habría dos cadáveres amándose en esta fosa,
rodaría el Ecuador, dotado en movilidad.
guardarían todo el éter en el árbol de una copa,
nadarían unas rocas vueltas agua por el mar.
Habría un Sol que de un algo sale:
un algo, un horizonte doblado y vertical.
Corrieran uñas y pelo en las venas, por la sangre,
viajarían por el tiempo, sin espacio, sin atrás.
Irían al cielo volando, flotando todos los hombres.
Cada mujer habría dotado al padre de vida y nombre.
Sería una y venderían -en la tienda- la Verdad.
Fuera duro y crujiente el sueño,
fuera planta nuclear el beleño,
sin aquel espanto absurdo
de la Imposibilidad.
martes, 6 de agosto de 2013
Sesha
¿Escribimos una canción?
¡Cantemos murga, murguera!
Una samba, una chacarera,
un cuarteto, una galopera,
una salsa en Cuba, un son,
una cuerdita Tangombera;
una cuerdita Tangombera;
viernes, 2 de agosto de 2013
BWM
- Entonces Ba Wim, ¿por qué estás en El Camino?
- Para aprender, Gran Maestro.
- ¿Para qué quieres aprender?
- Para ser un hombre sabio.
- ¿Y para qué quieres ser un hombre sabio, Ba Wim?
- Para conocer todas las respuestas, Gran Maestro.
- ¿Para qué, Ba Wim?
- Gran Maestro, acaba usted de alargarme El Camino.
martes, 23 de julio de 2013
Sábado.
Silencio. Todo es silencio. El auto es silencio. El trueno
es silencio. La perra es silencio. El dolor es silencio.
Aprieto tus hombros, como si quisiera juntarlos. Presiono la
gotita de tu oreja entre mis labios, respirándole, sin mojarla. Amaso la piel
sobre tus costillas y mi cara se derrama encima mientras huelo tu espalda. Mi
nariz se tuerce, se dobla tratando de avanzar mientras despeja el pelo a un lado de tu cara. Mis rodillas se agitan contra el costado de afuera de tu pierna blanca y
mi respiración pregunta qué, cómo, qué, qué, cómo, cómo, cómo, qué.
Y yo pienso, me digo, me repito. Me digo, me repito y pienso
“ojalá pudiera entrar en tu cuerpo para que entiendas cómo de verdad te amo”.
viernes, 12 de julio de 2013
Qué, Juan.
El pelo. El cinto. Camisa y náuticos algunos sábados.
El teléfono. Las
ventas que van bien, los retrasos en la aduana, muchas (demasiadas) fotos de tu sobrinito y sus dos días de vida. Qué cagada che, y los dibujitos. Qué alegría che, y los
dibujitos. Qué desastre che, y los dibujitos. ¡No te puedo creer! y tus diez mil
hojas del cuaderno junto al teléfono con tus dibujitos autómatas. ¿Alguna vez
les preguntaste qué son, Juan? Por favor... ¿No te mueve un pelo saber qué y
por qué quisiste decir sin pensar con tantos trazos de tinta negra, Juan?
Y no te pido que te
exprimas el cerebro, Juan, porque lo usás bastante. Pensás las cosas, Juan, las
recordás, les das la vuelta, te olvidás las cosas… Teorizás. ¿Pero en el fondo
qué, Juan? ¿Y en la piel?
Tenés sueños Juan,
me contás. Que si el árbol, que el espejo. Los sueños de los dientes. Que si
son representativos, simbólicos, significativos. Que los significantes, Juan... ¿Y en el
pecho? ¿Qué tenés en el pecho Juan? ¡Decímelo por la vida de este planeta! ¿Vos
tenés sangre? ¿Tenés sangre, Juan?
Te diría Diego: ¿Está muerto? ¡Contestemé, usté no está
muerto! Y ahora también esto que pasa, Juan… los muertos están
empezando a llegar. Algunos ya se están yendo. ¿No entendés, querés que te lo diga de otra
forma? Todos Juan, todos, están empezando a morirse. Y todos somos Todos. Somos
todos, Juan. ¡No digas no! No digas que no porque vos no sos un zapato,
¿sabés? No sos la cucha del perro. ¡Vos no sos una llave inglesa, la puta que te parió Juan!
¿Y la sangre, Juan?
¿Cuando tu sangre deje de latir? Nosotros nos vamos a quedar de este lado, creyendo que Juan siempre estuvo bien, porque no sufría. Si siempre estaba
tranquilo... O si Juan fue un sonámbulo feliz y adicto, que hablaba y caminaba dormido.
Y no te puedo juzgar Juan, no podemos culparte. No podemos obligarte. Pero siempre va a ser
inquietante, algo tenso, algo misterioso y a veces asfixiante, pensar que nunca
supimos qué sentiste. Qué sentiste, Juan.
miércoles, 12 de junio de 2013
Reflexión Subterránea
Y en pleno conocimiento del peso de la ley de las propias palabras, me pregunté bajo tierra: ¿Es necesario querer ser el dueño de la única verdad?
¿No será más sensato
enojarse con la lluvia,
querer retratar el tiempo
o esperar que un gatito te responda 'hola'?
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